Ya los doy por perdidos, dos años y no dan señales de vida...
Por mi mal hábito de prestarlos, a saber por cuántas manos han pasado, si han sufrido algún maltrato, si el polvo los ha cubierto o algún niño con espíritu de artista los ha maldecorado con rotus de colores... perdón os pido libros míos por haberos abandonado en manos de irresponsables.
Al libro titulado "Cuentos, Historias, Sueños y Mentiras", le dedico un recuerdo como ningún otro, por aquello de que lo escribió mi madre; que mi hermana y yo, le échamos una mano en lo que pudimos para que este pequeño libro de relatos viera la luz, porque tenía una dedicatoria hacia mi persona que cada vez que la leía brotaban las lágrimas por el cariño y ternura que a mi madre proceso... porque no quedan más y es el único que tenía suyo... (Valiente cobarde el que tenga mi libro, débería avergonzarse de no devolver tal tesoro a su dueña)
El otro libro o cuento, me lo regaló mi mejor amiga, Ana. No tenía ni una palabra escrita, todo era a base de ilustraciones, las más hermosas que he visto en mi vida, era increible... pero después de dos años, ni recuerdo el título ni la autora, y me muero de vergüenza cada vez que pienso que he perdido un regalo tan querido...
Es increible que no pese en la conciencia el hecho de tener algo que no es tuyo y peor aún, no tener siquiera intención de devolverlo...
A mis libros, con cariño.
servido por miel
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Las personas somos como edificios... nacemos y vamos construyendo los pilares de nuestra personalidad, nuestro carácter.
Según
vamos creciendo, nuestro edificio crece, vamos añadiendo uno o varios
pisos al año según la intensidad del mismo; en esos pisos, como si
fueran viviendas u oficinas, siempre tenemos un trastero donde
guardamos o reciclamos las malas experiencias y también un archivo
donde recopilamos los recuerdos más hermosos y al que solemos acudir
con regularidad.
La fachada y el interior se cuidan y se decoran a
nuestro gusto.... y cada uno se toma la libertad de poder elegir desde
un edificio humilde de estilo clásico, un gran palacio, un moderno
museo, etc... eso ya depende de cada uno.
Todo ésto para explicar
que mi gran edificio, con numerosos pisos todos ellos decorados
interiormente de distintos colores y un exterior temporalmente
abandonado, se tambalea. El gran pilar de la familia debe tener alguna
enfermedad de la piedra, se resquebraja.
Como en esta vida hay que
saber hacer de todo, he improvisado, y en vez de pedir ayuda, yo misma
intento arreglar las grietas, ahora espero que el combinado que le he
inyectado a esos huecos funcione, aquí dejo la receta de esa cura
milagrosa por si alguien la necesita, pero no puedo garantizar que
funcione y mucho menos que aparezcan efectos secundarios....
1.- Mezclar la tercera parte de los recuerdos de la infancia,
2.- Añadir un pellizco de cariño y otro de sonrisas,
3.- Echar un buen puñado de abrazos y dos cucharadas soperas colmadas de colores del primer arco iris que vimos,
4.-
Ofrecer a esta mezcla una cantidad considerable de amistad y confianza
en líquido y endulzar con las más bonitas sensaciones,
5.- Batir enérgicamente y justo al final deshacer sobre la mezcla un millón de besos,
6- Dejar reposar y antes de introducirlo en la grieta, limpiar ésta de toda suciedad con un paño de perdón.
*Si me funciona os avisaré. Si alguien cree que le puede faltar algún elemento a este cocktail, por favor comunicármelo.
servido por miel
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El niño blanco nació blanco, creció blanco y....
Hace muchos años en la isla de Cabrera existió un amor tan grande como nunca había habido, como fruto de ese amor nació un niño, un niño blanco... Pero los abuelos de la criatura negaron su existencia y decidieron olvidarlo, su madre ante la desesperación y el abandono al que la tenían sometida marchó sin rumbo hacia la playa, llenando su cabeza de locas ideas.... Llegó hasta la cuevita donde su amor creó nueva vida y allí entre lágrimas y perdones abandonó al niño blanco, a la salida movió con todas sus fuerzas una gran roca y cerró para siempre una historia nueva.
Cuando a la noche el niño blanco despertó, comenzó a llorar hambriento, sus llantos hicieron eco en las paredes rocosas, se despertaron hasta las caracolas, era tanta su desesperación que pronto el llanto se tornó en chillido.
Las estrellas conmovidas cantaron susurros al oído de la luna para convencerla de auxiliar al pequeño... y así lo hizo, por un agujero que había en el techo de la cueva, se coló luz de luna, ésta enredó a la mar para filtrar agua hasta el interior de la cueva, así consiguieron hacer una cuna, un charco de agua salada que mecía al niño blanco al compás de la nana que la luna le cantaba, los caballitos de mar le llevaron algas y los mejillones se retorcían para sacar el jugode sus conchas...
El niño blanco creció entre cuatro paredes, dormía de día y por la noche cantaba con la luna y bailaba con las sirenas.
Durante los años que llevaba encerrado en la cueva, su madre se había casado y había formado una familia, pero sus noches eran un infierno pensando en el episodio del abandono y las consecuencias. Mientras, el niño blanco hecho ya hombre se sentía un ser único, como si el mundo fuera únicamente aquella cueva y él su único habitante. La luna era su madre, las estrellas sus hermanas y el agua su padre....
Pasaron los años y una noche todo el mundo pudo ver como subía al cielo una luz blanca y pura, convirtiéndose no en una estrella si no en una constelación entera, nadie supo dar explicación lógica a ese extraño acontecimiento, excepto una niña que conocía la historia de su abuela, en la que una noche, la luna, entre llantos y perdones, le robó a su niño blanco.
servido por miel
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